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Consecuencias de la obesidad infantil

La obesidad infantil, en la mayoría de los casos, es consecuencia de una serie de hábitos poco saludables. Un alto consumo de alimentos calóricos como patatas fritas, comida rápida, bollería industrial, refrescos y alimentos procesados, así como la falta de actividad física son los principales promotores de este trastorno que puede afectar a niños de todas las edades.

 

El aumento de peso y masa corporal a causa de la obesidad tiene consecuencias a corto y a largo plazo para los niños. De hecho, se sabe además que quienes sufren de sobrepeso en su etapa infantil tienen mayores probabilidades de seguir siendo obesos en la edad adulta. Esto los hace propensos a sufrir de forma temprana de una serie de enfermedades que pueden poner en riesgo su salud y hasta su vida.

Consecuencias a corto plazo

La obesidad infantil se ha asociado con la aparición de ciertas enfermedades como la diabetes. De hecho, según datos de la Asociación Americana de Diabetes, el 85% de los niños diagnosticados con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso u obesidad. Además, en los adolescentes con obesidad se encontró que el 25% de ellos sufre de hipertensión.

 

En el plano aún más inmediato, los niños con obesidad pueden padecer molestias respiratorias, alteraciones ortopédicas o fracturas, así como discriminación, aislamiento social, pérdida de autoestima y desórdenes de la alimentación que derivan en trastornos como bulimia o anorexia. También pueden presentar apnea del sueño.

Consecuencias a largo plazo

A futuro la obesidad aumenta los riesgos de padecer una serie de patologías. Además, se estima que al menos 40% de los niños obesos llegarán a ser adultos obesos, lo que sin duda generará un impacto negativo en su salud. Una de las consecuencias a largo plazo de este problema es el riesgo a sufrir enfermedades crónicas como las cardiovasculares.

 

Esta condición también puede provocar la aparición de ciertos tipos de cáncer (de colon, mama y endometrio), así como trastornos del aparato locomotor como la artrosis. Asimismo, se corre el riesgo de desarrollar afecciones metabólicas, sobre todo cuando se acumula el exceso de grasa alrededor de la zona abdominal. De hecho, los niños obesos son más propensos a tener el colesterol y los triglicéridos altos.

Cómo saber si un niño tiene sobrepeso

Como padres es importante controlar regularmente el peso de los niños, sobre todo si están en riesgo de sufrir obesidad. Para determinar si una persona tiene un peso normal o está acumulando kilos de más, se utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC). Se trata de un indicador que relaciona el peso con la estatura.

 

Para realizar el cálculo basta con aplicar una fórmula sencilla en la que se divide el peso de la persona expresado en kilos entre el cuadrado de la estatura expresada en metros. El resultado nos dirá si la persona tiene el peso adecuado o no en relación a su estatura. Estos son los rangos:

  • Menor a 17: desnutrida
  • Entre 17 y 25: peso normal
  • Entre 25 y 30: sobrepeso
  • Mayor a 30: obesidad

 

Si su hijo tiene un IMC superior a los 25, lo más recomendable es que sea tratado por profesionales especializados lo antes posible. De esta manera podrá prevenir sus consecuencias tanto a corto como a largo plazo y evitará que su salud esté en riesgo.

 

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