obesidad infantil

El preocupante aumento de la tasa de sobrepeso y de obesidad infantil en los países occidentales, en parte originado por nuevos hábitos de consumo y alimenticios pero cada vez más relacionados con mayor uso de las nuevas tecnologías, tienen indudables efectos negativos sobre la salud de los niños, pero sobre todo para su futura salud como adultos.

Se hace por tanto urgente el abordar y desarrollar programas educativos y sumar esfuerzos desde todos los sectores y en particular en los colegios, en coordinación con toda la comunidad docente, incluidos padres que también deberían involucrarse activamente, para revertir esta tendencia.

La enfermera escolar, como una pieza más dentro de los equipos responsables en los colegios, puede llevar a cabo talleres de alimentación saludable, coordinarse con expertos o fomentar actividades que busquen sumar hábitos saludables no sólo en lo referente a una alimentación equilibrada.
Además, la enfermera escolar, puede detectar precozmente y alertar a los responsables escolares o familia sobre posibles problemas o trastornos de la conducta alimenticia (TCA), así como servir de enlace para monitorizar evolución de los casos, hacer seguimientos más asiduos o simplemente servir como apoyo y asesoría independiente a los alumnos afectados.
Un taller de alimentación saludable tiene como objetivo enseñar a los alumnos la importancia de alimentarse de manera equilibrada, pero siempre en combinación con otros hábitos de vida saludable, para estar sanos física, mental, emocional, social e incluso medioambiental o espiritualmente.
Esto no quiere decir que la enfermera escolar deba ser la encargada de dar todo tipo de Educación para la Salud (EpS), pero sí puede introducir o desarrollar muchas de esas temáticas o reforzarlas con la ayuda de otros intervinientes (nutricionistas, psicólogos, policía, coaches, etc.); todos SUMAMOS SALUD.

¿Qué objetivos debe tener un taller de alimentación saludable?
Cuando se imparte un taller o actividad de alimentación saludable, los participantes al finalizar el mismo deben de ser capaces de:

• Describir la importancia de alimentarse de manera equilibrada.
• Conocer el impacto positivo que, para su salud, tienen una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio físico.
• Conocer hábitos de vida saludable.
• Enumerar elementos básicos de alimentación saludable.
• Relacionar resultados con una alimentación sana.
• Saber que una dieta adecuada es el primer paso para la prevención de enfermedades.
• Entender que alimentarse bien no tiene porqué ser aburrido, pesado o un sacrificio.

Llevar una alimentación adecuada en la infancia, sobre todo un buen desayuno, es fundamental para:

• Mejorar el rendimiento físico, ya que el cuerpo ha recibido su cuota de energía necesaria para poder moverse sin dificultades y sin la necesidad de recurrir a las reservas para hacerlo. Debe de aportar el 20-25 % del valor energético diario.
Un desayuno saludable es fundamental y aporta la energía necesaria para trabajar o jugar en el colegio, y consigue que a la hora de media mañana se tenga menos hambre y no se coman alimentos que no son saludables.
• Mejorar el rendimiento intelectual, pues constituye la fuente de energía que el cerebro necesita después de una noche de ayuno. Un desayuno adecuado incrementa la concentración, la memoria y otras habilidades mentales. Realizar un desayuno saludable ayuda a obtener mejores notas.

• Mejorar el estado de ánimo y el carácter en general, ya que este también depende de la energía y los nutrientes con que cuenta el organismo.
• Contribuye a mantener el peso adecuado a la constitución de cada uno, lo que evitará problemas salud muy graves. No es estética, es salud.
• Prevenir alteraciones en el organismo tales como hipoglucemias e hipotensión.

• Favorecer una correcta alimentación en general, ya que quienes desayunan suelen llevar a cabo el resto de las comidas del día y con una composición equilibrada.

Debemos tener una alimentación adecuada para lograr un crecimiento sano y un desarrollo adecuado y prevenir enfermedades en la edad adulta.

Se debe comer de todo, pero en las cantidades adecuadas ya que es importante realizar una dieta variada y completa.
No abusar de la comida rápida porque no es un buen hábito y favorece la obesidad.

Reducir el consumo de azúcar, grasas y frituras.
Evitar los dulces, chucherías y los aperitivos de bolsa.
No picar entre horas.

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