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Cómo prevenir la obesidad durante la niñez

La obesidad infantil es un problema cada vez más frecuente y las estadísticas no son muy alentadoras. Por fortuna, solo a excepción de las causas genéticas, la mayoría de los factores que originan esta enfermedad se pueden prevenir, ya que son consecuencia de hábitos adquiridos como la mala alimentación o el sedentarismo.

 

La mayoría de estos hábitos se aprenden en casa, lo que significa que la familia juega un papel fundamental en la prevención de la obesidad. Por tanto, es importante que conozca qué acciones puede tomar para fomentar la adopción de hábitos saludables en cuanto a alimentación y actividad física para evitar la aparición de esta patología.

●     Tomar un desayuno sano y equilibrado

El desayuno, al ser la primera comida del día, debe estar compuesto por alimentos nutritivos que aporten la energía necesaria para la realización de las actividades diarias. Los especialistas recomiendan que sean de absorción lenta, en lugar de ricos en azúcares.

●     Repartir la alimentación en 4 comidas al día

Los nutrientes necesarios para el día deben repartirse en 4 comidas: desayuno, almuerzo, merienda y cena. Estos platos deben incluir raciones de verduras, frutas, productos integrales y lácteos (mejor si son bajos en grasa), carnes magras, pescado, aves, granos, entre otros. La comida debe ser balanceada.

●     Ofrecer porciones adecuadas

Es importante ofrecer a los niños porciones de comida adecuadas a su edad y actividad física. Los platos de los pequeños no deben ser del mismo tamaño que el de los adultos, ya que no necesitan comer las mismas cantidades de alimentos.

●     Controlar las cantidades de grasa y azúcar que se consumen

Los alimentos ricos en grasas y azúcares son los principales causantes de una alimentación inadecuada. Por ello, se deben evitar al máximo. Entre estos se incluyen las frituras, refrescos, concentrados de zumos de frutas, bollería industrial, etc.

●     Realizar actividades físicas

Los niños deben mantenerse activos y para ello lo esencial es que hagan ejercicios. Se recomienda realizar alguna actividad física al menos 4 días a la semana durante 20 minutos como mínimo. Durante ese tiempo es importante que tomen suficiente agua, así como a lo largo del día. Eso sí, recuerde que no debe obligar al niño a practicar deportes, sino más bien motivarlos a que participe en actividades deportivas que sean de su agrado.

●     Comer juntos

Cuando se come en familia, los niños tienden a comer mejor. Por ello es importante sentarse en la mesa para compartir no solo los alimentos, sino también las experiencias del día a día. Este es un hábito enriquecedor que ayuda a los niños a entender la importancia de la alimentación. Además, al no estar viendo televisión se está más consciente de lo que se come.

●     Dar el ejemplo

Recuerde que los niños imitan comportamientos. Así que, si quiere que sus hijos estén sanos, debe darles el ejemplo. Sus hábitos deben ir acorde con lo que le exige a ellos y si come de forma sana y se ejercita regularmente ellos también lo harán.

 

Si tiene en cuenta estas recomendaciones podrá prevenir los malos hábitos que conducen hacia la obesidad infantil.

 

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